jueves, 24 de noviembre de 2011

DELITOS Y PENAS

Estos días nos levantamos todas las mañanas con noticias sobre el juicio de Marta del Castillo, la desaparición de los niños de Cordoba y un sinfín de operaciones policiales dirigidas contra grandes mafias de la droga, la extorsión y de los delitos mas terribles. Produce una sensación de desazón, inseguridad en las calles, injusticia en el sistema penal difícilmente asumible. Cuantos no habrán pensado en determinado momento en que la mejor ley es la del "ojo por ojo".Dos son las causas de esta sensación generalizada.
Primero nos encontramos con una justicia lenta donde los procedimientos se alargan en el tiempo provocando en las víctimas una indefension en el ámbito de los sentimientos, de la "tranquilidad de espíritu", todo en aras de garantizar la escrupulosa legalidad del procedimiento judicial. Esto sin duda beneficia al delincuente en perjuicio de la víctima.
Por otro esta el sistema de cumplimiento de penas Español. Garantista como el anterior.Basado en la reeducación y reinserción de los delincuentes.No debemos renunciar a este fin.Pero sin duda alguna nuestros gobernantes deben poner limites a los medios empleados para conseguirlo.Centros penitenciarios dotados de escuelas, talleres, profesionales médicos, sin duda son necesarios para atacar el origen de casi todos los delitos: la pobreza, la exclusión social, las drogas. Pero dudo mucho que las piscinas climatizadas , pistas de squash, teatros que ya quisieran para si muchos pueblos, sirvan para conseguir ese objetivo.
Las penas privativas deben servir al fin que las rige. Pero también deben tener sin duda un componente retributivo, de pago a la sociedad por el mal causado y otro componente incluso mas importante; el disuasorio. Las penas deben disuadir a los delincuentes de volver a cometer los mismos delitos una y otra vez.
Así es como se genera seguridad en los ciudadanos y paz en las víctimas.